Un Gong no empieza siendo un instrumento, empieza siendo una promesa.
Un círculo esperando que alguien despierte lo que ya guarda dentro.
Antes del fuego y antes del martillo, el artesano se detiene unos segundos frente a él: respira, observa la superficie cruda y reconoce la vibración que aún no existe
Ese es el primer acto del proceso: escuchar lo que el quiere ser.
AFINACION
La afinación de un Gong funciona igual que la de un tambor: todo depende de la tensión.
El artesano no “busca una nota” golpeando al azar; lo que hace es añadir o quitar tensión en puntos muy concretos del metal.
El cuerpo sonoro responde como una membrana: si aumentas la tensión, sube la frecuencia; si la reduces, baja.
Lo interesante es esto:
Un par de golpes cambian la nota, pero también el carácter entero del Gong.
Por eso la afinación no es solo llegar a un tono, sino equilibrar cómo se comporta cada área para que todo el instrumento responda de forma coherente.