Adrián Lenhardy tocando un Gong artesanal Harmony Gongs en un entorno natural nevado.

Un Gong no empieza siendo un instrumento, empieza siendo una promesa.
Un círculo esperando que alguien despierte lo que ya guarda dentro.

Antes del fuego y antes del martillo, el artesano se detiene unos segundos frente a él: respira, observa la superficie cruda y reconoce la vibración que aún no existe

Ese es el primer acto del proceso: escuchar lo que el quiere ser.

AFINACION

La afinación de un Gong funciona igual que la de un tambor: todo depende de la tensión.
El artesano no “busca una nota” golpeando al azar; lo que hace es añadir o quitar tensión en puntos muy concretos del metal.
El cuerpo sonoro responde como una membrana: si aumentas la tensión, sube la frecuencia; si la reduces, baja.

Lo interesante es esto:
Un par de golpes cambian la nota, pero también el carácter entero del Gong.
Por eso la afinación no es solo llegar a un tono, sino equilibrar cómo se comporta cada área para que todo el instrumento responda de forma coherente.

Gong Planetario apoyado en la nieve, fotografiado en exterior con fondo blanco natural.